jueves, febrero 09, 2006

Galileo Galilei y la SGAE

One world, no frontiers.

Curioso título pardiez, pero dejenme que me explique y al final, sin duda, entenderán el motivo de éste.

Comenzaremos diciendo que allá por los siglos XVI - XVII existió un gran personaje llamado Galileo Galilei. Sin duda quien más quien menos ha oído hablar de este insigne erudito que declaró públicamente, contra lo establecido por la Iglesia Católica y por lo tanto lo creído por el pueblo de aquel entonces, que la Tierra giraba entorno al Sol y no al revés. Por semejante enseñanza fue procesado por la Santísima Inquisición al entender ésta que se trataba de una afirmación herética.

Tan insigne descubridor fue tachado de hereje, procesado y obligado a retractarse de sus afirmaciones científicas, cosa que hizo a regañadientes, pero finalmente fue condenado a reclusión domiciliaria y al ostracismo. Sólo en 1992, durante el papado de Juan Pablo II fue rehabilitado ante la Iglesia. Tuvieron que pasar nada más y nada menos que tres siglos para que se reconociese que al fin y al cabo Galileo Galilei no era un hereje y que, al fin y al cabo, tenía razón.

¿Qué a qué viene esto? Pues simplemente que hoy día las cosas no han cambiado mucho desde entonces ya que está pasando algo parecido entorno a la Honorabilísima SGAE, la "propiedad" intelectual y por ende con la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual http://www.wipo.org ), la organización que dicta a que son han de bailar los gobiernos para defender el poder y el dinero de unas cuantas corporaciones privadas. De nuevo nos enfrentamos a un dogma de fe; la propiedad intelectual existe y ha de ser protegida a toda costa, luego cualquiera que lo cuestione o lo contravenga tanto activa como pasivamente ha de necesariamente ser un hereje, hoy en día traducido como "pirata", "pendejo electrónico" o "rojo melenudo" cuando no cosas peores. Y digo que es un acto de fe, en tanto en cuanto lo es en el sentido que defino la fe religiosa, aquella que hace que creamos en algo a pesar de que todas las pruebas indican que es falso, aquello que aceptamos incluso cuando el más puro razonamiento nos indica que deberíamos como poco cuestionarlo.

Curiosamente, creer que la propiedad intelectual no se pueda cuestionar se parece mucho al hecho de creer que la Tierra es necesariamente el centro del Universo. Cualquier discurso racional, meditado, y el método empírico nos lleva siempre a la conclusión de que la propiedad intelectual sencillamente no existe. Al menos tal y como entendemos el concepto "propiedad"; el concepto restrictivo de la palabra que hace que se impida la copia, o distribución de una obra incluso si no existe ánimo de lucro (esto ocurre en no pocos países y va camino de pasar en mucho más por mandato de la todopoderosa OMPI).

Siempre que se contraviene el orden establecido por los ostentadores del poder, se califica a los que lo cuestionan como subversivos, indignos, herejes, comunistas o simplemente criminales. Pero poco hay de cierto en esos calificativos, por no decir nada, ya que generalmente lo que hay detrás de tal cuestionamiento son personas normales y corrientes que hacen lo que no hacen muchos otros; pensar, interesarse y cuestionar. Los hecho revelarán, pasado el tiempo que tales cuestionamientos eran más que simplemente pertinentes. Pero no nos podemos permitir esperar tres siglos antes de que se admita el error.

¿Y porqué que tachar de comunistas, herejes o criminales a todas estas personas que no lo son? Es la táctica que emplean los difamadores y aquellos que sabiendose incapaces de rebatir a los que se les oponen, se limitan a descalificar esperando sin más, que la opinión pública dude de la honestidad de aquellos que defienden la postura contraria. Les dejan fuera del juego. No son gente de fiar, ¡son comunistas, son herejes, son criminales, mala gente! Y si los que se oponen son mala gente, los que ostentan el poder son necesariamente buena gente y la buena gente tiene razón.

Muchos dicen que hay que quitar el canon que la Honorabilisima SGAE ha impuesto en CDs y DVDs vírgenes. Muchos dicen que hay que quitar a la misma Honorabilísima SGAE, y yo digo que la Honorabilísima SGAE no es más que un sintoma de algo que no marcha bien en el mundo. Es síntoma de que se sigue aceptando sin cuestionar el modelo actual de copyright, el supuesto derecho de los que somos autores a restringir lo que se pueda hacer con nuestra obra. Se debe de cuestionar porque existe la posibilidad de que la propiedad intelectual en realidad no exista, porque existe la posibilidad de que lo que creamos a pies juntillas no sea cierto, porque en definitiva, puede ocurrir que en realidad, la Tierra gire alrededor del Sol y no al revés.

Así que yo pido que la gente no insulte a la Honorabilísima SGAE, que no les califiquen de ladrones, o de ser una organización mafiosa, porque sencillamente la Honorabilísima SGAE hace lo que le manda la OMPI, lo que permite la ley; si bien es cierto que la Honorabilísima SGAE interpreta las leyes un poco a su gusto, tal y como los líderes de la Iglesia Católica hicieron lo propio con la Biblia en tiempos de Galileo Galilei, y si no está la ley a su gusto sencillamente la cambian para que se adapte. Pero el debate está en la calle y tiene que hacer temblar los propios cimientos del dogma; el dogma que afirma que todos nuestros derechos de acceso a la cultura están supeditados al criterio de unas organizaciones privadas que han acaparado nuestra libertad de elección.

Si no cuestionamos los dogmas, hoy en día seguríamos creyendo que la Tierra es el centro del Universo, y Galileo Galilei seguiría siendo considerado un hereje, un proscrito, un comunista, o quien sabe, tal vez incluso un pirata.

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Mario A. Pena (cc) by-sa

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